Inicio Crónica Endurama Cuenca 2017 BY Gonzalo Díaz

Crónica Endurama Cuenca 2017 BY Gonzalo Díaz

Cuenca por fin, la última carrera de Endurama 2017

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El viernes noche unas cervecitas y unos pinchos nos reunieron de nuevo a toda la familia de Endurama en torno al Auditorio de cuenca, donde Zurdo y familia ejercían de anfitriones.

Tuvimos una pequeña decepción al enterarnos que por problemas políticos locales, a última hora la policía nos suspendía el tramo urbano de la TC5.

Al final no importó tanto, porque había enduro del bueno para dar y tomar, pero de alguna forma hemos de hacer ver a las administraciones que solo somos deportistas, con ganas de disfrutar de la bici y la naturaleza, a la cual respetamos y cuidamos. Además hacemos de turistas del lugar, aprovechando para conocer la zona, comer, beber y pernoctar dejandonos un dinerillo.

El sábado tocaba madrugar para estar sobre nuestra montura dándole “parriba” prontito, pues la canícula promete. Fue tal que muchos nos quedamos sin hacer la tc5 de puro agotamiento.

El domingo empieza bien, el cielo con una maraña blanca suave hace que el Lorenzo se oculte de vez en cuando, y una suave brisa nos acompaña por momentos.

 

Vivimos nuevo sistema de cronometraje que a priori parece que va a ser caótico.

Salimos en grandes grupos que ya no se bien si son de 20 o 30 personas, pero que la verdad van haciendo la subida mas distendida, en plan grupeta de amigos.

La terrible cuesta del parador hace cerrar las bocas un rato, pero enseguida se sigue con la charleta.

Durante todo el fin de semana en los tramos de enlace descubrimos la tremenda aficción que hay en Cuenca a la escalada, aprovechando el increíble rocódromo natural que rodea su ciudad por todos los puntos cardinales.

Llegamos a la salida de la TC1, y encontramos un mogollón de gente en torno a la salida que la verdad desconcierta un poco.

Mientras nos colocamos las protecciones vemos como se organiza más o menos el orden de salida. Es una mezcla del orden de llegada por el cual te colocas y tu número de dorsal. La cosa sale bastante bien y no hay discusiones. A veces sale 4 junto, otras 2 o 1, pactando mas o menos con el de delante y el de detrás el tiempo de margen.

La primera parte rápida con firme un poco resbaladizo y rocas fijas que salen por los lados y te hacen estar muy pendiente. Tras pasar un pinar con bastante flow atravesamos una carretera subiendo un gran escalón. Seguimos bajando con algo de pedaleo hasta llegar a una zona bastante técnica donde la temible losa nos aguarda con un par de cortados y diferentes trazadas mas o menos arriesgada, que dan mucho juego y que el público jalea.

Seguimos bajando por una senda disfrutona con algún salto y bastante curveo hasta el final de esta increíble especial.

Los enlaces tienen bastante carretera, pero el tráfico es escaso y no hay sensación de peligro. Además con este calor y este desnivel se agradece.

En el inicio de la TC2 otra vez se agolpan bastantes bikers, aunque ya algo menos. La salida se va organizando bastante bien.

Es la especial “más fácil” pero no hay que despistarse pues la ostia suele venir cuando mas confiado estás.

Enlace largo y la TC3. Vamos llegando mas aislados a la salida, el sistema funciona.

Empieza un poco fea, pedregal llano que fatiga y no deja correr, para encontrarnos un salto de roca que no se hace bien pues se va despacio. A partir de ahí empezamos a coger velocidad y tras una curva a derechas empezamos a bajar por una senda bastante rápida con un montón de saltitos que van creciendo poco a poco hasta llegar a los tres seguido del final, que para mi son categoría “pro”, pero que tiene una chicken por la derecha por la que no se pierde mucho tiempo, pues discurre en paralelo .Continuamos bajando por una senda disfrutona hasta el río.

Otro enlace largo, pero bastante llevadero nos conduce de nuevo al cerro de las antenas para la TC4 y su temible rock garden.

Llegamos al inicio bastante solos y con tiempo para comer y beber algo sin agobio de tiempos por delante ni detrás. El sistema mola cada vez más.

Antes de esta especial es necesario concentrarse, pues en la zona rocosa cualquier trazada y cualquier velocidad puede resultar peligrosa si no se va con decisión y atención.

Tras pasar la zona rocosa una curva cerrada a derechas nos mete de golpe en una bajada de no mas de 50 m. de largo pero con tierra suelta, surcos y una inclinación considerable, donde la gente anima a gritos.  La verdad ¡te da subidón!

Bajada por escaleras con curveo lento para no salirse, llaneo y el extenuante tramo de pedaleo, en el que si no nos bajamos a empujar es por puro orgullo. Acabamos con otra senda bastante inclinada, terrosa y polvorienta en la que hay que sacar el pie como tercer apoyo en mas de una ocasión para que la bici no se cruce.

La cosa va bien, me respetan las caídas, y aunque quizá pudiera ir algo más rápido, me alegro de templar, pues hasta ahora mi “santa” me respeta igual que yo a ella.

Camino a la TC5 el calor empieza realmente a hacer mella en nuestro físico, y cuando coronamos al fin, se empieza a dibujar en nuestros rostros la sonrisa del trabajo bien hecho. Pero coño no hay que relajarse aun, que queda la TC5, con un paso dificilillo que al final pudimos ver al menos a pata.

Decisión en la salida, trazada por el sitio pensado y en menos de 2 minutos estamos en meta. No se para, la cerveza espera.

Tres o cuatro cervezas mas tarde el alcohol y la fatiga acumulada me hacen deambular medio zombi por medio de todo el mundo, saludando a conocidos y preguntando tiempos. Me acerco a saludar a Hector de Mirlobike, gran chaval, que ayer me salvó la vida quitandole unas cuantas abolladuras y retubelizandome la rueda. Tres o cuatro cervezas mas tarde el alcohol y la fatiga acumulada me hacen deambular medio zombi por medio de todo el mundo, saludando a conocidos y preguntando tiempos. Me acerco a saludar a Hector de Mirlobike, gran chaval, que ayer me salvó la vida quitandole unas cuantas abolladuras y retubelizandome la rueda.

Las clasificaciones se retrasan un tanto pero todo llega, y con ellas alegrías, sorpresa, champan y celebración. Pero sobre todo destaca el momentazo que uno de los nuestros, un endurero, protagonizó cuando desde el escenario y con el micro declaró su amor ante su novia y le pidió matrimonio.

¡Que bonito! ¡Que emocionante!

En fin, vuelvo de Cuenca con buenos recuerdos y un nuevo amigo, Jose de un pueblecito al lado de Xativa, con el que coincidí en la casa rural de La Melgosa, un pueblecito al lado de Cuenca donde nos alojábamos.

Como siempre que ves un coche con una bici, lo primero es analizar que bici es y luego ya miras a la persona con cierta complicidad; Un solo gesto con la cabeza o incluso con las cejas ya te vale para iniciar la quedada. Así es  de sencillo conocer a gente y quedar para rutear en este MARAVILLOSO deporte pese a quien pese.

Por último aconsejo a quien no conozca Cuenca en plan enduro, se acerque un finde y disfrute de los recorridos tan alucinantes que tiene a los pies de su ciudad; Yo sin duda espero volver pronto con algún valiente del “”Jabalí Herido Team””, si no se rajan claro está.   ¡SALUD!

 

 

fotógrafo: Yaroslav Alpizar Zhuravlev                                    fotós: Mirlobike

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